XXI
![](https://static.wixstatic.com/media/e88401_bde96e87599141edbcf77180519a933e.jpg/v1/fill/w_980,h_1266,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto/e88401_bde96e87599141edbcf77180519a933e.jpg)
Aquí vamos de nuevo. Uno, dos, tres, cuatro veces y sigo contando, ¿Lo oyes? Es el sonido de mi cuerpo al caer.
Cae al suelo sin remedio; Cae entre la tierra y la mugre, Ya debería estar acostumbrado, caigo-
Sin piedad, mi querido Con violencia, mi señor. Y cuanta nostalgia cargan mis ojos. Uno, dos, tres, cuatro veces y repito. Es mi luna oxidada. Es mi pared de papel
Testigos de mi caída, no hay asombro no hay nada especial, otro cliché más una excusa más entre las apariencias, pero
Se acercan poco a poco Me ven. ¡Que agradable audiencia! Tan sonriente, tan silenciosa. No pasa nada, que son mis manos al caer entre la tierra. Es mi sangre, que pinta las piedras.
No pasa nada, que igual es un cliché. Y vamos de nuevo: uno, dos, tres, cuatro veces. Y sigo contando. Que estruendoso Ya debería estar acostumbrado Mi señor, mi querido-
No se preocupe, que solo son mis manos al tocar el suelo. Que yo me levanto para caer. Ese es el cliché de mi existencia.